Elena V
rma de pera que atrapaba la luz del sol
undidad de emoción que nunca había escuchado dirigi
ó a llorar.
razos al cuel
os grandes y expectantes. "¡Elena!
u hombro. Sus ojos suplicaban.
la eterni
ras sabía
mundo se vol
uelo, vibrando a través de
ez fue una línea de gas. No importaba la cau
nredaderas secas se prendieron al instante, convi
ó la cara, chamus
nvitados gritaron, un la
a justo al l
geno. Una viga del techo del quiosco se agrietó y se b
se ab
azo de la mu
os pasos hacia la salida, su agarre
ofía gritó
con
su mano agar
ojos, un parpadeo de horror.
nstinto n
emp
anzó hacia atrás, lejos de la seguridad, de vuelta hacia la
zambulléndose de
e enganchó en una r
rció con un chas
trarme, araña
s en pánico pisotearon mis piernas, mi es
amas cayó del techo. Gol
ido se perdió en e
a me ahogó. El olor a
el humo, las lágrimas corría
rotegiendo su rostro con su chaqueta, llevándola a
ó haci
ara que m
los
a cegadoramente blanca y e
moviendo.
, gritó una enfermera. "Tenem
le para injerto inmediato!", gritó un doc
a, un dolor agudo y al rojo v
Sofía lloraba, sosteniendo su mano. Una
al doctor. "¡Es actriz! ¡Su piel es su vida!
renética. "Tiene quemaduras de tercer grado en la espalda. Nece
n me
uve la
lación. Vi
ién vi la
o. Su voz se quebró, pero la
jo y luego asintió. Llevaron a So
a un cubículo
té. No
esquina de mi ojo. Trazó un camin
ma que derramaría p
oscuridad

GOOGLE PLAY