Elena V
ra una ent
un recordatorio constante y palp
amente destrozado. El hollín aún manchaba el blanco prí
urró, su voz
ó mi
e que su piel pud
cambio el estéril suelo de linóleo. "Pero podemos arreglarlo. Más tarde. Cirugía láser. Inj
té. Mi voz era una ruina, un r
ciéndose las manos. "Le importa tanto la belleza. Sabía
e, las palabras s
me dejast
mar! ¡La salvé p
e",
le
mente necesite que le
e en ira defensiva. "Bien. Volveré
ó fu
tres
a costa, me di de alta en
da movimiento era una negociación con la agonía, la t
ui a
o en el centro. El letrero de neón en la vent
una víbora tatuada en la cara. Echó un vista
s manos en un trapo. "No puedo tatuar sob
e acero. "Alrededor. Y sobre los b
o el infierno. Los nervio
az
ería en una serv
inglés
óticas. Una letra destina
a que la tinta se mezclara con la que
te
í
er
cualquier cosa.
durante
sico y abrasador ahogó el ruido caótico en
uemadura seguía allí, fea y de un rojo furio
e mientras el sol c
o sonó en
zando. Te veo
una cosa frí
urré a la hab
a suite de inv
mi
a v
mano, el líquido ámbar chapoteando
las palabras, tropezando hacia mí
saparecida, y bajó el cuello de mi c
la tinta negra asomando p
a
on una patética mezcla de esperanza
, sus
terpretando por completo la escritura gótica
Sé que la regué. Pero esto lo demuestra. Pertenecemos junto
tó be
o plana con
pu
vista de calidez. "Tienes un gran día
o. La huérfana de Mateo. Dios, esto va a ser un circo. Sol
el a la perfec
ndo una melod
l arm
funda del
a de honor de color pastel que D
seda. Completam
un a

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