fina
xtendía hacia una nada implacable. El calor vibraba sobre el
a de Dante. Él conducía, con una mano casual en el volante, la ot
os apoderado de tres casinos rivales y desmantelado una red de tra
a forma en que sus ojos me seguían cuando cruzaba una habitación, en la form
dijo Dante, su voz r
ensando
n q
francot
el ceño, mirán
franco
ballero, asesinado en la Carretera Federal 2, a cinco kilómetros de la frontera.* Un solo disparo en la cabeza.
ije, con la
isminuyó l
reunión con el Cártel
ando! -grité-.
aña y pisó el freno a fondo. La pesada camioneta derrapó hasta detenerse en el acotami
para mirarme. Su rostro estaba con
hate!
d y me lancé sobre la consola central, tacleándolo. Mi cuerpo cubr
izo añicos un i
or ardiente y abrasador explotar en mi hombro izquie
ó en el chasis bli
los pies, su cuerpo cubriendo el mío ahora, un escudo humano
-ordenó. Su v
dó hacia el asfalto. Escuché tres
iltraba a través de mi blusa blanca
Miró la sangre en mis manos. Su rostro palideció, una ex
No era una pregunta; era un
apretados, luchando contra el ma
en sus brazos como si no pesara nada. No miró al
con la voz áspera-.
que el mundo diera vueltas- te necesito viv
ra la mía. Su piel ardí
alabras vibrando a través de mí-. ¿Me oyes?
antes de que la os
ra el plan desd

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