uellas palabras eran en su contra o solo el momento incomodo entre ambos por
as que certezas en la cabeza de Carl Anderson. ¿Andrew seguía estado de su
l día que estaba programada la reunión y en la que Andr
ahora se sabia que era su padre, ¿Aunque no llevaba su apellido? ¿Realmente llevaba la sangre del señor Ande
ención y buscaba la soledad y moverse entre las sombras. Aunque su deportivo decía todo lo contrario,
ia entregada por Anderson. Lo que solo provocaba desesperación y ansiedad por que se cumpliera el dí
seo por la ciudad. Hasta detenerse en el mismo bar en el que se
e sienta con el deseo de no saber mas de la vida. Una botella de licor
acia la barra y reconoció de inmediato a Paris. ¡No lo dudo! Se acercó con la copa en su mano y mur
rew! Que sorpresa, imaginé que se perdería en esta enorme
der o ganarlo todo. Paris no pudo evitarlo y el dolor mezclado con el alcoho
ntativamente el labio- conozco un lugar cercano al que podríamos lleg
í, pero eso no le impidió a responder murmurándole muy cerca al oído. -También me inter
¿Me sigue? -preguntó tras deslizarse en el abrigo de
y el poder. Ambos se entregaron en un vendaval de emociones ardientes, enredando sus c
bestía el cuerpo de Paris en una escena donde cu
mujer que le diera la talla, señor Kayser. -mur
us cuerpos y al amanecer la figura de Andrew había desaparecido de aquella habi
amente el más calmado, una tormenta se avecinaba y ella
egando a pensar que seguramente no continuaría con el plan y podría perjudicarlo, así que pensó de man
do detenidamente el retrato de su padre y sus cenizas sobre la inmensa chimenea. El timbr
ica: -El señor Anderson solicita conversar
ene ese zorro?" -su respuesta fue casi inaudible pero entendible p
e que era apenas una niña. Los recuerdos la invadieron y su fortaleza salió repentinamente,
untó Anderson en la
era para negociar, para intentar arrebatar antes de la reunión del día siguiente. -Siént
s si se trataba de Paris Helmont. -¡Esperemos que no! -respondió tras una pequeña sonrisa de ironía en su rostro-. Mas bien
entalismos baratos-. Aun debo reunirme con la firma de abogados que
de su frente. -¿Leer el testamento? -cuestiono con dificultad para hablar-. Según te
sada, que golpeaba el acero y lo hacia quebrarse en pedazos. -¿Cuál es el miedo s
.. p
agino o dimensiono que una mujer que vivía la vida con amistades, en fiesta en fiesta. podría cambiar de la noche a la maña
bre que en su momento fue blanco como la lana y la pureza de las criaturas, lo dejó caer sobre el escritori
s si después de leer esas letras tu seguridad y confianza continúan intactas. -puntua
alizó una pausa muy tensa sin desvanecer la media sonrisa-. ¿En verdad cree usted que el contenido de
odremos averiguar. -le respondió Anderson sin dej
? -le preguntó con repulsión ante lo que estaba aconteciendo en el despacho-. No le basto con hacernos saber que ustedes decidi
l respondió calculadamente. Como dejando caer una bomba en medio de un huerto lleno de rosas. -Eso... Eso e
on hacia su madre, confundida pero enérgicamente de pie y dispue
a antes de su reunión con Andrew. No sin antes hacer mención. -Aun estas a tiempo P
de quien tendría que haber estado a favor de los Helmont. -¡Abogado! Qué bueno que atendió la llamada. -observo para ambos lados de la vía par
Anderson. -exclamó el abogado a quien Ale

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