to y con la presencia de su madre. Existía la posibilidad que Paris no continua
desesperada-. ¿Hay algo que deba saber sobre mi padre? ¿Le sobreviven ot
-¡No se trata de eso, hija! Tu padre no sería capaz de tal atrocidad. -murmuro con convicción-. Tu padr
nderson. -Entonces... -se pausaron sus palabras y luego mencionó tras observar de nueva cuenta el sobre que
ia desconocida. -¡Esto no debería estar aquí sembrando discordia entre nosotras! -giro hacia la salida y antes
dre dejaba algo más a la imaginación, pero no deseaba reprocharle a su madre. Los
recuerdos que le hicieran menospreciarse por no haber estado al lado de su padre y haber cambiado s
timiento extraño la embargaba, una corazonada la llenaba de incertidumbre y no logró hacer algo al respec
y que en muy pocas ocasiones lo utilizaba. Era un Bentley deportivo, la capota se deslizó como
se de ella o intentar frenarla. El remordimiento de la conversación de la noche anterior la hizo p
urmuró con un nudo cerrando su garganta-. Solo buscamos b
l infierno él se sintiera orgulloso de ella y su fortaleza por afrontar y sacar las
momento de la llegada de Paris Helmont, quien no fue invitada of
ancho de tela y un estilo único. ¡Digno de una heredera! Caminando con certeza y dejan
a innovadora y de clase aun mayor que la realeza misma. Paris no se pisaba el imperio de su padr
a mirada y manteniendo el mentón por encima de cua
erviosismo. -La sesión se está llevando a cabo en el ala sur del edificio, ultimo nivel. -la secretaria que bajó l
e preguntó airosa y golpeando el escritorio
rme y sin titubear, las lámparas titubearon ante su presencia. Era como si una di
encargó de preparar todo para que Paris no lograra interrump
cia, ella sabía que todo era plan de Anderson-. Despeje
Se escucho detrás de ella saliendo de un pasillo
etrás de ella. -Señor... Señor Andrew. Así que usted también es parte de este plan para arrebatarme lo que me
a seguridad de quien manda- Pasemos señorita Hel
el primero en ingresar a la sala. Algunos se desilusionaron y otros estaban sat
e sentaba en la silla presidencial interino-. Estábamos a punto de qu
desearía señor Anderson! -grito Paris Helmont mientras caminaba con paso firme hacia el centro de la m
ra él. -¡Ustedes son testigos del atroz insulto de la que tendría
e estaba siendo forjada con fuego y diamantes. -¡No es una ofensa! -murmuro Andrew para luego mencio
no estaba dentro de los planes de la mayoría de los socios. Por lo que el señor Anderson tomó el lugar que
o Andrew tras retirar la sil
por derecho! -sentenció con firmeza-. Tomaré el riesgo y obligaciones que este puesto conlleva, por lo que pueden tener la ple
cer de antemano, la sonrisa del señor Anderson era de burla, de r
ó-. Sin embargo, sus palabras no pueden ser tomadas en cuenta, ya que esto es un imperio y no un
o en atender sus llamadas desde temprano. Ella espero el momento, ese momento que le rect
su veredicto como juez dictando sentencia fue escuchado: "En la plena facultad de mis s
eas: "A excepción de la empresa, mi hija Paris Helmont no puede dirigir en ninguna circunstancia la empresa que con todo el esfuerzo y sacrificio fundé con mi amigo el señor Carl Anderson, por
cayendo sobre una rosa, aplastando toda seguridad y dejanme refería, su padre no confiaba en sus "Supuestas capacidades" por lo que el concejo ha de
Pero Andrew pronuncio con soberbia. -¡En verdad lo siento Paris! Estas son las reglas del

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