Libros y Cuentos de You Xi
Renacer de las Cenizas
El aire en la iglesia olía a lirios, el aroma favorito de mi esposo Julián, pero yo lo odiaba con toda mi alma mientras observaba su ataúd. En el funeral, me informaron que Julián me había dejado solo deudas, mientras que toda su fortuna, que había costado nuestra felicidad y la de otros, iba a Sofía, su hermana adoptiva. Los gritos de ira de las víctimas de su medicina defectuosa me rodearon, sus huevos podridos y vegetales arrojados eran un presagio de la miseria que me esperaba. Vendí mis joyas, viví en un apartamento diminuto, y las deudas me ahogaron hasta que el estrés y la desnutrición me llevaron al borde de la muerte. En mi lecho de muerte, solo anhelaba una segunda oportunidad para vivir mi propio sueño, uno que sacrifiqué por un amor que resultó ser una mentira. De repente, abrí los ojos en mi antiguo dormitorio: ¡era el día antes de mi boda con Julián! Él entró, arrogante y demandante, pero esta vez, no sentí nada más que el frío de la tumba. "No iré a la cena. Cancelo la boda. No me casaré contigo, Julián", le dije con una voz firme que nunca antes había tenido. Mientras su furia estallaba, marqué un número: el de mi antigua mentora en la Agencia Espacial Nacional. Allí, esperaban a alguien para un proyecto clasificado: era mi segunda oportunidad y la abracé sin dudarlo.
El Heredero de Hierro del Sol: Mi Regreso Triunfal
Mi relación de diez años con Sofía, mi mánager y prometida, terminó el día de nuestra boda. O, para ser más precisos, el día que se suponía que sería nuestra boda. Me dejó plantado en el altar por Mateo, su amor platónico de juventud. Cuando regresó, inició un cruel juego de manipulación, despojándome de mi carrera, mis trofeos, y el prestigioso premio 'Estoque de Oro' , al que tanto me sacrifiqué. La humillación pública alcanzó su cúspide cuando, en la ceremonia de entrega del premio, Mateo, instigado por ella, me ordenó que le limpiara los zapatos. Me negué, y en medio del caos, Mateo fingió una agresión para incriminarme, mientras Sofía me abofeteaba, confirmando mi caída en desgracia. Fui acusado de violento, mi imagen pública destrozada, mi carrera suspendida indefinidamente. Mi calvario no terminó ahí; en un engaño cruel, Mateo destrozó mi mano de torero y me abandonó en un pajar en llamas, con Sofía observando y eligiendo salvarlo a él. Yace en el hospital, con mi carrera destrozada y mi mano inmovilizada, abandonado por todos. ¿Cómo iba a superar esto, cómo un torero sin su mano derecha podría seguir adelante? Lo que ellos no sabían era que esa herida no era el final, sino el inicio de mi verdadero legado. Era el momento de que el heredero de "Hierro del Sol", la dinastía más poderosa del toreo, revelara su verdadera identidad y reclamara lo que era suyo.
