ación
Islandia
olpeaba los acantilados como si intentara trepar hacia el cielo, y el viento ulu
esas de poder y las pantallas de de
e lugar en aquel centro de tecnología extrema. Tenía poco más de cuarenta años, r
enía no era técni
stada, con páginas subrayadas
ó en voz baja- "...porque he decid
libro con
cial durante veinte años, especializado en estructuras autosustentables y hábitats cerrados. Había trabajad
bién era
fe. De los que la cargaban
la puerta interr
ante
e Porter. Ambos parecían agotados, como si el peso
-dijo Elaine-. Sabemos qu
todos tenemos tiempo -respo
bservó con
propuesta -dijo-. Algo distinto
l asi
técnico -respondió-. E
pero algo había cambiado. No era solo una estructura funcional. Había espacios
o una nave -explicó-.
ruzó los
abemos. Pero
rumpió Adriel-. El problema es qué tip
frunció
líqu
l tom
icológica, la culpa, la desigualdad... nos destruirán antes de llegar a cualquier
miró con
endo religión
con calma-. Estoy su
ntalla y señaló el
ta. Es un pacto. Un recordatorio de por qu
alabras resonaban más de lo q
nombre? -preg
l asi
la humanidad ya contó esta historia una vez: cuando el mundo
e sus
erencias bíblicas. Ya tenemos
conocer nuestras raíces. Ciencia y espiritualidad no son enem
ines interiores. Zonas de silencio. Espac
o evitará el c
dará una oportunidad de no
sentó le
s esta línea, será vigilado
vida -respondió Adri
respetuoso l
-añadió Adriel
evantó l
os personas que cuiden, que enseñen, que acompañen. Músicos. Maest
ó los ojos
s conflictos
l-. Pero menos que u
acia la ventana reforzada. A
leía la historia del arca. Yo le preg
l lo
le res
ibertad humana -dijo Nathan-.
dó suspendid
ompió el
sta al consejo -dijo-. N
recuerden que, si sobrevivimos, no será por ac
lejo. Pensaba en la ironía: estaban construyendo la máquina m
o era con
era co
rsonas seguían viviendo sin saber que un a
que en la historia antigua

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