formidable Matriarca de la familia Montenegr
está?
, su expresión era de
imena. Estás si
mblando a mis costados-. Ha desaparecid
para limpiar -dijo con desdén,
mento excepto yo -espe
a -dijo-. Está
sto que l
or el pasillo hacia el Ala
erta dieron un paso a
mi padre, el Patrón de Sinaloa, me había inculcado-. O h
mirada nerviosa, du
de par en par la
montaña de almohadas. Parecía una heroína
a sentado en la sil
os puños. Su cabello estaba húmedo, má
ado aquí. En
me golpeó como
reguntó Dante, su voz cansada
do -dije, con la voz tembloro
ía con un de
do inocencia. -No sé de qué estás hablando, Ximena.
tenece -dije, el veneno cubriendo m
Dante-. Estás s
o e
vestidor en la esqu
dvirtió Dante, dand
as del armario
Zapatos. Bolsos. El aroma de p
atrás, detrás de una pila de s
est
a pesado. Lo abrí co
pa, un grito se desg
a destrozada. Arañazos profundos y feos marca
tomado una llave y había
perra -
ndo, una pequeña y triunfante sonrisa ju
é. No c
bitación y
omo un disparo
giró hacia un lado. So
ás rápido de lo
samente detrás de mi espalda. Me empujó
-rugió. Sus ojos eran
eñalando el violonchelo-. ¡Mí
o. Volvió a mirar a Sofía, que se sostenía la
-dijo fríamente-. Es bas
é fija
mad
con la voz quebrada-. Es
e, su negación absoluta-. H
á min
no final-. Ahora lárgate. Antes de que olvide que eres
el borde de la cama y tocó suav
-le susur
sculpando co
de violonchelo roto y lo arr
an clic en el s
Clic
ta regresiva

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