ena
tiene u
cobre y
ba. Sentía como si cada centímetro de piel desde mis hombros hasta mi cintura
jo en mi cama. Alguien m
e nuevo sobre las sábanas de seda, jadeando mientras el movimiento estira
esper
mo la de un niño que acaba d
la ca
Se estaba aplicando mi lápiz labial, chasquean
ía la garganta llena d
ijo, girando en el taburete-. Pero le di
mos he
y vacía que no llegaba a sus ojos-. Lo compa
hacia la cama. Soste
jo de a
era a
er
e acero de mi
ago se r
dedor de sus dedos-, siempre odié el sonido de esaas sábanas contra mi piel desollada, enviando una
Fue a la reunión del Cons
é qu
de que entiendas
quierda. La mano que presionaba las
o todavía tienes esa arrogancia. Todavía crees q
rque no necesito robar la vida
de Sofía s
La de acero alreded
en la cueva -d
zón se
o s
tré su diario hace años. Escribió sobre la voz de la chica.
e ent
lo que quiere creer. Y qui
a cuerda
e clavó en
a -j
s para tocar, ¿v
con f
it
gando hasta el hueso. La san
, pero ella era fuerte. Impulsad
da alrededor de
or abofete
ambre
rt
por intenta
rt
Mis dedos estaban destrozados, sangrando libremente. Los nervios estaban s
enes a él. Lo tienes todo
emente-. Y no se te permite
antó y se limpió las palmas en su v
pregunté. Necesitab
uerta. Miró hacia atrás
an ruidosa en el sótano. Gritan
llenó m
é hi
. Pero los hombres de Dante... tienen regla
ó los
e quitaron
inclinó so
a -continuó-. Así que le metieron una bala en la ca
Era el sonido de un animal herido que se d
Mi
ada y desechada como
n, Princesa
la p
harco de mi
e detuvieron.
tica y palpitante que había esperado la
ri
go frío y afilado

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