e vista
cí boca abajo, existiendo
l botiquín de primeros auxilios y usando
co y candente que me abrasaba los n
tenía
irvientas, dejando que las bandeja
a hablar
r día, m
de costras y moretones florecientes
a suelta, la tela fresc
a recámara
no esta
el ve
adora, tomé cada bolso, cada zapato
tré hasta
é por la
tres pisos más abajo: un diluvio de
as, protegiéndose los ojos mientras m
a en
igésimo cuar
ue Damián volviera a casa, solo para que me enviara
sta
e una galería que no sabía nada del negocio de
. Quiero sali
z cumpleaños! ¿Estás seg
nvitado -interrum
ido con la espa
Era una declar
sibles, crestas carmesí furiosas que entrec
ría que
mundo viera su
a ruidoso, o
mos una
ampaña.
sentí como una persona, anim
ara por encima de la música-.
xcusa saliendo sin e
ianoche, la atmósfe
re se volvió más pesado, cargado d
apartó como
án e
ros tres sicarios, moviéndose con
So
supu
ndo un vestido blanco que la h
caneó la
se clavar
stido sin
as ma
íbula s
mesa, la oscuridad
aquí? -exigió, cern
ebida con fingida indiferencia-.
o, su voz baja y peligrosa-.
, Damián. Tú eres el
un paso
voz goteando falsa preocupación-. No sabíamo
e, Sofí
es así -esp
e. Llevaba tacones, así q
orita? ¿Porque es a ella a
dijo Damián. Inte
toques
pareció
staban
una cuchilla-. Golpeaste a tu esposa como a un perro
. Su mano se movía nerviosamen
-. Te odio, Damián. Te odi
lla de champaña
unté
, queriendo romperla, hacer un
lló. -¡Va
jó sobr
ccionó por
emp
e hacia atrás,
toda su
ando hac
rre de copas de cha
rdecedor, una sinf
al se hi
de fra
uelo con
n mi brazo, mi cos
arco de alcohol ca
i alrededor, mezclándose con la champ
! -grit
congelado, su ma
m
extendiéndose
. -Damián... creo qu
n me
miró a
u
segundo
volvió ha
udándola a sentarse en el l
e el m
ltimo clavo
oso revisar el tobillo torcido de su amante mientras
cé a
do húmedo y
ó la chaqueta y la presionó cont
ritó Vicente al personal, su
ián se giró brus
antidad
brilló e
paso ha
ena
hagas -
vés de la neb
evas a ace

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