e vista
asentaba como un moretón
stacionó en
pistola de
e aquí
antes de que el moto
e qu
seg
a presenc
hacía cuando lo que estaba en
por una mesa volcada y tres
cón, su maquillaje corrido en osc
sta de bajo nivel que Damián había despedido el
ojos desorbitados-. ¡La corto
de distancia, con su pistola
n era tranquila, aterradoramente
upiendo-. ¡Te quedaste con mi pl
arte de esto
do maníaco y roto-. Todo el mundo lo sabe. E
e en las sombra
de los d
-gimió Sofía-. ¡Me to
, aunque sus ojos parpa
ió Joe-. O le tallo una
mejilla de Sofía. Una gota de
n no
en el suelo y
levantando las manos-. L
zón se
ndo su vida p
ió. -Tra
Sofía a
rándose debajo de una mes
alanzó so
do, más fuerte, per
el impulso los llevó a ambos
o se hiz
redo de extremi
stello d
sordo y húmedo del acer
án g
oe, enviando al hombre
án no se
a atrás, agarrán
a filtrarse entre sus dedos, manc
n! -gri
de la mesa y c
te de la barra, colaps
-resolló-. ¿
oteando sobre él pero sin tocar la san
n la
pálido, resbala
tocó la mejilla con u
que te hiciera
ozó ella-. ¿Por
e amo -di
n suspendidas en el
ongelada e
una alu
un male
d
z cada vez más débil-. Dejé que mi abuelo me metiera
l rostro de Sofía. -No hab
do esto termine... lo terminamos.
sensación
ra d
ngrav
mantenía mi alma uni
n estallido. Se ro
e que sangrab
había amado du
había salvado
bía recibido una bala e
n ext
mbre que amaba
ma viendo una tragedia
aullaban en
cia estaba
amián comenza
siado ocupada llo
paso
go
uelta y sa
las patrullas
édicos que entraban co
a que encon
-preguntó e
. Temblaban, pero
sa
sta
e-. Tengo que ter

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