arco a la
los soldados de bajo nivel. Se sorprendió al oír a la esposa del
El abrigo de mink que Dante me compró después de matar a tres hombre
ije a Marco-. Y lo qui
pila, ca
larreal. Si el Patrón se enter
on la voz hueca-. Ya
jos de billetes tan gruesa que podría ahogar a un caballo. Se sent
. Una notificaci
l espejo de un baño. Llevaba una bata de seda, su mano descansando sobre el pequeño bulto de
arra de
`Sanos y salvos. #Su
ctos lagrimales se habían se
una mujer feroz con aretes de aro y una navaja en el bolso. Era la única
eguntó, mirando los gan
Vamos a da
l. Condujimos a las afueras, a un panteón municipal tranquilo y discreto
acionando su camioneta blindada-. El mausoleo de los Villarreal e
viento me mordió
enterrada co
olía a naftalina. Pagué por la tumba en efectivo. Cua
-dije-. Mi apel
brazo, sus uñas cl
n este edificio si ve esto. Eres una Vill
n mi abdomen era ahora un rugid
mes de vida, Julia
su rostro. Parecía como
res doctores. Vamos a Suiza. Dante ti
ue me muriera en
ra mitad sollozo, mitad grito. Int
ital. Ahora. L
anos. Estaba
r como Elena Rosales. No como la esposa estéril del Patrón. N
r su rostro, arruinando su rímel. Vio la r
voz ahogada-. Está bi
nía un lugar para descansar donde la sombr
; era un cuchillo retorciéndose en mis entrañas. Mis rod
! -grit
me llevara al hospital de la Familia, donde le report
fue a Julia grita
a casa, hijo de put

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