img POR FAVOR QUEDATE CONMIGO  /  Capítulo 5 CAPITULO 5 SALVADORES SALVADOS | 50.00%
Instalar App
Historia

Capítulo 5 CAPITULO 5 SALVADORES SALVADOS

Palabras:1381    |    Actualizado en: 10/02/2026

VI

a extranjero por su modo de hablar. Se exaltó más todavía cuando escuchó lo que decía su esposa Pepita: "¡Viej

orque ya las tengo vendidas, tanto al bebé como a la mamá y a comprado

r muchísimo. Por fortuna, uno de los nudos se soltó, logrando liberarse. Consideró armar un escándalo antes de escuchar lo que Lorenzo le objetaba al extranjero. -Es me

esesperación la invadió, sentándose en un rincón del piso, abrazando a su bebé. Mientras continuaba escuchando ruidos y a Pepita alegando al forastero, dijo: "Señor, no está pensando bien las cosas. Si nos llevan a la cárcel, será nuestro f

caleta que tengo en el patio para guardar los restos, mientras nos podamos deshacer de ellos de

osele en la boca, cambiándole el sabor amargo por el saladito de ese líquido. Recordó a su abuelo qu

illa con una de sus manitas, mientras que con la otra parecía indicarle una ventana cercana al techo. -¿Por

rméticamente. Intento empujarla sin hacer ruido, pero al ser resistente, tengo que forzarla; esto provoca un chir

neció sentada en el borde, observando lo alto que estaba y

iernas, me tendrás que cuidar y nunca avergonzarte de tu mamá minusválida. -le cuchicheó a su bebé al tiempo que

e susurró a su hija y llamó a los misteriosos hombres-. Señores, por favor, aquí a

uió su veloz marcha. Uno de ellos le formuló: -

no lo va a lograr porque tiene a esa bebé;

pared, diciendo muy rápido: -Tienes razón, Juan, es lo mejor, yo te cargaré, ya que

recién entré a trabajar con ustedes; yo suponía que tenías un solo traje, que lo lavabas

bre que le colocaba los pies en los hombros: -Lo que acontece es que es mi estilo y

n un suspiro declaró: -Pero si usted es una verdadera princesa de un

s espaldas, respondiéndoles: -De verdad ustedes, si son unos príncipe

on se la recibió a Juan y, al verle el rostro, se llenó de una ternura infinita que por un momento se le ol

on un horror. -Cada día en una cárcel es un infierno diferente -era una de sus frases que decía con mayor frecuencia, al igual que

on, quien alzaba al bebé en los brazos, pero que tenía el semblante horrorizado. -No puede ser, e

emos que llegar al hospital pronto. -Viviana les reveló

ncia, eso por aquí está muy peligroso, ahorita mismo estamos pers

a ambulancia nos puede llevar a un hospital lejano y preferimos ir

n una pieza con la luz apagada, y le recitó a su esposa: -Pepita, se nos escap

uerda estaba muy vieja, esa es la que siempre has utilizado para amarrar a las ot

a uno de los hombres que se la llevó; es el famoso Juan, un gánster de medio pelo que hace lo que sea por dinero; inclusive es capaz de vender a su propia

umbra, como una sentencia que pront

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY