ilencio, un mausoleo rel
lágrimas en el suelo de la clínica. En cambi
iseñador que Dante me había comprado. No empaqué las
mis suéteres cómo
bajo capas de pañuelos de seda sin
con
mameluco de b
ue descubrí que estaba embarazada. Antes de
era "sensible" con el tema de l
rara en el auto, revisando su reloj, mientr
da a la nariz. Olía a la
é caer en el compactador de
l silencio. Fue el sonido más satis
je a la Torr
recepción se endere
na. El Patrón
sé -
a de acceso, mi teléfono de la empresa y la tableta encriptada que conte
nota en papel m
fectivo inm
a
bró en mi bols
Sin un hola. Sin una d
-dije, mi voz f
molesta por lo de anoche. Sofía tuvo un e
muerte con ella -dije-
Qu
lo. ¿Lo recogiste o el personal de
toy ocupado. Te veo
ave y lastimera se escuchó de su
teléfono, pero n
undo, m
, la impaciencia
mos de
lg
tos en la cuenta de Sofía. La mano de Dante, reconocible por e
Mi Rey siem
é su c
s, mi teléfono sonó
que venir al
ir, Mateo.
l hospital para buscarte. Se dio cuenta de que no estabas bromeando. U
sta que mis nudillos
e gua
re, Elena. Es B negativo. El hospita
co y sin humor que m
uesto qu
rugía. La cirugía para la que le diste u
ado morir. Habría s
amado durante diez años, no estaba del todo muerta.
ra allá
los guardias. Me senté en la sil
una aguja en el brazo, sacando la
davía me estaba recupe
la enfermera, preocup
oja fluir por el tubo-. Tómala toda.
negro antes de que

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