ista de El
explícito: absoluta
la nefrectomía, que mi riñón restante estaba trabaja
n los consejos médicos. No a
ban las ap
rte baja de mi espalda. Se sentía menos como
ueda bien. Me co
era sofocante, denso por el perfume y el juicio de las mismas perso
prando mi perdón,
Vega por doscientos mil
intura, sus dedos cl
onsigo lo q
do silencio. Estaba comprando la imagen del Do
-murmuré, luchando co
ó de in
o. La prensa
aso. La incisión fresca en mi costado ardí
del baño de damas. Est
de mármol, mirando mi r
hizo clic d
o antes de darme
re blanco, como si fuera una san
dose casualmente en la puerta-. ¿Te
lta. No podía s
de mi cam
iquiera se lo pedí, ¿sabes? Solo lloré un poco por el dolor, y te ofr
a fría corrió sobre m
la única parte d
e rió, acercándose. El son
es años? No fue por el momento. Fue porque la idea
ración s
dormir si había un bastardo corriend
e. El agua corría clara, pe
monstruo
sus ojos brillando-. Y tú
la mano y se abofete
la habitación de azu
o que despertarí
¡Dante!
dos después. Dante estaba allí, s
. ¡Solo quería agradecerle por el riñón, y me abofeteó! ¡Dijo
só. No miró mis manos mojad
anzó so
lagradecid
emp
rojarme al otro lado de la habitac
Me faltaba un órgano
ando hac
e estrelló contra el borde af
adora y absoluta. Me deslicé al suelo
o y húmedo escur
Me había roto
te -
zos, arrullándola, revisando su rostro en bus
-le dijo, su voz tierna
ó en b
sobre mi vestido de diseñador, rodeada p
tos, esperando que las manchas
levanté
el costado. Necesitaba llegar al auto, pero al pasa
ir haciendo est
-dijo Dante-. Está
s. Yo lo sé. Y acabas de arrojar a una mu
a Sofía. Ella es la
s sombras, pegán
s hablando? -
o -dijo Dante. Su voz era tranqu
. Maneja bien los libros. Me casaré con ella para mantener a los soldados de
-dijo Mateo-. E
oscuro y grave-. Nunca lo sabrá. E incluso si
ba firme ahora. El dolor me dio
últimos di
opiedad. Nu
ación. La guar
í a la
pegajosa en mi piel, y por primera ve

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