sayuno. Era su sonrisa de político característica: d
* -dijo. Deslizó una caja d
undió incluso antes de abrirla. E
nque no hice ningún mov
e -dijo, revisando su reloj-. El joy
ra, fresca y limpia, pero apenas enmascaraba el e
junta -dijo-. Paso
tá
alir del camino de entrada desde la ventana, esperando ha
cas bajo un seudónimo. Era mi escape. Mis heroínas siempre tenían hombres que
e. Ahora, me daba cuenta de que estaba escribi
tagram, navegando directam
e vi en el celular s
era Mía. Su per
s carnosos y mostraba mucha piel. Trabajaba en un clu
sus his
e tres horas. El pie de foto
do un reloj idéntico al Patek Philippe
edé h
osa. Corte ovalad
mi a
e que el de la esposa es solo un
revolvió en
Le había dado a su amante el original y planeaba darm
antalla y la guardé e
n humor, tamborileando los dedos en el volant
de seguridad nos saludó con la c
trastienda. Parecía nervioso, un bril
eal -dijo, inclinándose ligera
el mostrador de c
as luces halógenas. Se veía exac
temblaba ligeramente-. Extraído de la mina Ar
ó. Tomó mi m
eina -dijo
Miré el
hermosa
-dijo Dante, desl
ría usando el suyo en este momento. Me
te -dije. Mi
ramente. -¿Pasa algo
forzando una sonrisa te
, apretando mi mano-.
nos f
en mi dedo. Se sentía pesado
ríamos salir. Lucas va a hacer una pequeña fies
Rojo. Donde
ante. Quería exhibirme frente a ella mientra
o era imp
je-. Me en
o. Pensó que yo era la princesa estúp
lamada. No sabía que cada respiro q

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